LOS ÚLTIMOS DÍAS DE JOHN LENNON

Talía Pantoja/Robert Rosen

Miles, si no es que millones de páginas, se han impreso en torno a la muerte de Jonh Lennon. Lo cierto es que el escritor norteamericano Robert Rosen, gracias a su amistad con Fred Siman -representante del ex Beatle-, tuvo acceso a los siete tomos de su diario. Su libro "Los últimos días de Jonh Lennon", es uno de los más consultados y vendidos en el mundo. En México, la editora Grijalbo publicó, del propio Robert Rosen, el libro "Nowhere Man".

Gracias al contacto de Roberto Ponce (Revista Proceso), Talía Pantoja pudo encontrarse, en Nueva York, con Robert Rosen. a quien entregó, enviado por Roberto Ponce, un ejemplar del libro "Rupestre".

Aquí, en la wikipantoja, tres artículos de Roberto Ponce, de la revista Proceso, en torno a los libros del destacado escritor norteamericano: Lennon al desnudo, por su biógrafo Robert Rosen, Habla Robert Rosen, autor de “Nowhere Man”: John Lennon en el corazón de las tinieblas y "Los últimos días de John Lennon", reeditado. Sigue los enlaces para leer los correspondientes artículos.

Lennon al desnudo, por su biógrafo Robert Rosen

Habla Robert Rosen, autor de “Nowhere Man”: John Lennon en el corazón de las tinieblas

"Los últimos días de John Lennon", reeditado

LAS MUJERES Y LOS HOMBRES FELICES; LOS PANISTAS, ASUSTADOS.

JP

Esta playera no muestra un lema contra el panista Meade, no; esta idea formó parte de una campaña realizada en 1996, para enfrentar la oleada de moralina que se daba en algunos gobiernos panistas que estaban en contra de los espectaculares para anunciar el Wonderbra, el uso de la minifalda y hasta oponerse a que los jóvenes se besaran en los patios de las escuelas. Diseño de José Román Cerón, con una tirada de 3,000 playeras, con texto y campaña de JP.

Aquí, en la wikipantoja, la nota de la Jornada que reporta parte de esta cruzada inquisidora sobre las prendas femeninas y la libertad del amor.

Para leer este artículo de la Jornada, siga el siguiente enlace.

 

Incursiona Jorge Pantoja en el teatro infantil con “Olormanía”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El teatro podría convertirse en un instrumento para encontrar lenguajes más cercanos a los niños y a los jóvenes que viven el acoso escolar o bullying, afirma el promotor cultural Jorge Pantoja, creador del Tianguis del Chopo, quien ahora incursiona en el teatro infantil como autor de la obra Olormanía, la vida en una nariz.
Afirma el también productor de la trilogía del rock Rupestre (libro, cancionero y documental, éste dirigido en 2014 por el cineasta michoacano Alberto Zúñiga):
“No se trata de dar lecciones o discursos, de lo que es y no debe ser la violencia en la familia o en la escuela. Por el contrario, el teatro permite sumergir a los espectadores en una trama en la que quien practica el bullying termina mal.”
Olormanía… no significa que el también compositor se retire del mundo musical ni de la promoción cultural que iniciara a fines de los setentas, con el doctor Gerardo Estrada (actual director del Auditorio Nacional) y quien entonces estaba al frente de Difusión Cultural en la UNAM. Añade Pantoja:
“¿Retirarme de la promoción cultural? ¡Para nada…! De hecho, actualmente estoy produciendo el largometraje documental En la Periferia que registra la trayectoria de ocho bandas de rock urbano. Lo que estoy haciendo es desempolvar y actualizar algunos trabajos de mi autoría que por una u otra razón, los he dejado en el archivo.”
En la Periferia, cine testimonial dirigido asimismo por Alberto Zúñiga, incluye la filmación del último concierto que ofreciera Lalo Tex con la banda Tex Tex, músico y cantante líder de este grupo fallecido hace un mes (consultar: http://www.proceso.com.mx/426889/amigos-y-fans-rinden-tributo-postumo-a-lalo-tex graban-sus-ultimos-conciertos). Retorna Jorge Pantoja:
“Desde muy chico yo empecé a escribir, calculo que tendría 12 o 14 años, pero fue hasta que ingresé al CCH y particularmente por la materia de Lectura y Redacción que empecé a escribir textos más en forma, siguiendo la corriente de los relatos breves que puso muy de moda la importante revista El Cuento.
“Para esa materia hice una adaptación del texto ‘Nacieron, crecieron y se murieron’ del libro Lectura en voz alta, de autor anónimo, y con otros compañeros la representamos en el salón bajo el nombre Nacieron, delinquieron y murieron. Ya en la UNAM tomé un curso de narraciones con Ricardo Garibay (Tulancingo, 1923-Ciudad de México, 1999) quien escribiera Las glorias del gran Púas sobre el campeón boxeador Rubén Olivares, alias El púas.”
Estrada lo nombró promotor cultural en el recién remodelado Museo Universitario del Chopo a finales de los años setentas.
“Sabía que de escritor no iba a vivir, por lo que opté por el periodismo. Ingresé a la Gaceta de la UNAM –que todavía existe– en 1977, primero cubriendo todas las fuentes: científica, humanística y hasta actos del rector (Guillermo Soberón en esa época), para después quedarme con las notas de Cultura. Fue así como a finales de 1979, por una entrevista que me encargaron a Ángeles Mastretta (Puebla, 1949), recién nombrada directora del Museo del Chopo, que se me invitó a trabajar con ella y así entré a los terrenos de la promoción cultural.
“Fue en el Chopo cuando empecé a programar y hacer la difusión de ciclos permanentes de teatro infantil, donde se incluía además compañías de títeres y grupos musicales: Marionetas de la Esquina, La Trouppe, los Hermanos Rincón (La vaquita de Martín), Serendipiti, Chinchilete, Grupo Cántaro y obviamente los Qué Payasos!, que por cierto los llevé para que debutaran en el Foro del Dinosaurio en el Museo del Chopo.
“Continué años después difundiendo estos programas para niños en la Secretaría de Hacienda, en el ISSSTE y el ex Convento de Culhuacán, del INAH.”
Hace un par de meses estrenó su danzón “Amor y rutina” en el Salón Los Ángeles. Dice su autor:
“Provengo de una familia de músicos. Mi papá era miembro de la Banda Sinfónica de SEP. En la casa había un piano y a mí me regaló un saxofón alto para que lo aprendiera a tocar. Por mi cuenta tomé clases de batería en la Casa del Lago, con el expercusionista del grupo Orquesta de Luz Eléctrica, pero no tuve paciencia, opté por la promoción de la música; sin embargo, me gusta jugar con las palabras, armo algunas estrofas y después les busco una tonada o melodía.”
Con el arreglista cubano Guido Medina “hasta el momento tengo un son cubano: ‘No se rían, que la cosa está muy seria’ (compuesto originalmente para la presidencia nefasta del actor gringo Ronald Reagan en el vecino país del norte); un pasodoble y una marcha que la hice para la obra Olormanía”.
–¿Qué descubrirá la niñez que asista a este primer montaje suyo?
–¡Estarán en medio de un estornudo, soportando o gozando malos o buenos aromas! Pero serán testigos de cómo el personaje del Cerebro reprime, espía, castiga y hostiga a los órganos de la nariz, y cómo un héroe anónimo aparece en escena para organizar a las víctimas de este bullying y darle una lección al todopoderoso Cerebro.
Olormanía, la vida en una nariz se estrenará este sábado 27 de febrero a las 13:30 hrs., en el Foro Cultural Coyoacanense (Allende 36, Centro de Coyoacán). La temporada incluye los sábados 5, 12 y 19 de marzo.

 

Reúne cancionero rupestre lo más destacado de este movimiento musical

"El fenómeno rupestre es importante históricamente": Ponce

El movimiento musical surgió a finales de 1983.

Autor: Secretaría de Cultura Fecha de publicación 28 de febrero de 2014

Fuente Original.

Contestatarios, irreverentes, imaginativos, rocanroleros y trovadores, los músicos del movimiento rupestre se volvieron a reunir para editar su cancionero, la última parte de una zaga conformada por un libro y un documental, con el que dejan constancia y huella de su música, su letra y su ritmo, pero sobretodo del ser rupestre.
Durante la presentación de El cancionero rupestre, el afamado trovador Roberto Ponce parafraseó al periodista queretano Felipe Cabello Zúñiga, para señalar que: “Los cantautores rupestres dejaron un sello notable en el historial del rock mexicano, su influencia puede ser minimizada o soslayada, pero no así su existencia”.
El cancionero rupestre, además de ser una selección de canciones de los músicos rupestres, ofrece al interesado una mirada al proceso creativo que le imprime cada uno de ellos, ese universo intangible en donde se entremezclan la inspiración, el oficio, lo que leen, lo que escuchan, lo testimonial y la autobiografía.
Los músicos compendiados son Roberto González, Armando Rosas, Nina Galindo, Fausto Arrellín, Eblén Macari, Roberto Ponce, Rafael Catana, Carlos Arellano y el emblemático músico tamaulipeco Rodrigo González, mejor conocido por todos como Rockdrigo.
Ponce señaló también que el cancionero es una buena oportunidad disertar acerca la importancia de la ontología y la epistemología del rock rupestre, así como de su vigencia, sin embargo, dijo: “En lo personal lo rupestre en mí existe porque acepto haber formado parte de este grupo de camaradas, pero más allá de eso, el fenómeno resulta importante cuando lo situamos históricamente.
Este movimiento musical surgió a finales de 1983 cuando se realizó una serie de conciertos en el Museo Universitario del Chopo por iniciativa de Ángeles Mastretta, Jorge Pantoja, Rafael Catana y Rodrigo González, quienes nombraron al ciclo 2° Festival de la Canción Rupestre y se realizó los días 15, 16 y 22 de noviembre de ese año.
Al hablar del cancionero, Ponce aseveró que “las rolas hablan por sí mismas. Que el destino ahora nos convocó a hablar sobre ellas es otra cosa, pero de qué manera las rolas rupestres tienen trascendencia para el rock mexicano no lo sé, pero el diálogo aquí está. Habrá quienes minimicen la cuestión, pero el hecho rupestre es innegable con este cancionero”.
Para la edición y compilación del material que conforma el cancionero se contó con la participación, además de los cantautores, de dos investigadores, Liliana García y Raúl Silva, quienes plantearon también su punto de vista acerca de la aparición de este material.
Durante su alocución, García destacó que es un esfuerzo muy importante ya que a través del cancionero se rescata la lírica de momentos históricos y culturales muy específicos para la ciudad de México.
“La multiplicidad de colores que contiene lo rupestre hasta lo puramente lírico es un colorido de formas artísticas y literarias muy importantes para la historia de la música popular en México”.
Silva detalló que el ser rupestre es un viaje que desde el pasado permanece y busca el futuro a través de una creación continua. “Es una forma de estar rememorando lo que sucedió de una manera donde los mismos músicos se reproducen para seguir creando, seguir vivos y seguir dando vida a muchos que los siguen”.
Los rupestres  que asistieron a la presentación Armando Rosas, Roberto González, Fausto Arrellín, Roberto Ponce, Rafael Catana y Carlos Arellano coincidieron en que además de rencontrarse con los viejos amigos y fans el cancionero les ha dado la oportunidad de hallar a nuevos seguidores.
“Con este trabajo se recuperó algo que hemos estado haciendo desde hace 30 años y más allá de un movimiento, se trata de una manifestación gregaria, es decir, una capacidad de juntarnos distintas maneras de hacer cosas y convivir”, dijo el trovador Fausto Arrellín.
El promotor cultural Jorge Pantoja adelantó que el sábado próximo se repartirá El cancionero rupestre a las 13:00 horas en los pasillos de El Chopo. Asimismo dijo que en breve se hará el preestreno del documental en la Cineteca Nacional.

Jorge Pantoja, 34 años del Tianguis del Chopo

Roberto Ponce  9 de octubre de 2014
Cultura en la mira
Fuente: Revista Proceso

MÉXICO, D.F. (apro).- El pasado sábado 4 se cumplieron 34 años de la fundación del Tianguis del Chopo, iniciativa del promotor cultural Jorge Pantoja, también artífice de la apertura al rock en México en el Museo Universitario del Chopo (UNAM), luego de la prohibición gubernamental hacia este género desde la década de los setenta.
En febrero de 1996, Pantoja narró los pormenores de dichos proyectos en su volumen compilatorio Cuando el Chopo despertó, el dinosaurio ya no estaba ahí. Crónicas de un fenómeno cultural: El Tianguis del Chopo (Conaculta/Ediciones Imposible/Entre Todos A.C., 82 páginas), donde escribió:
“En los primeros días de 1980… se iniciaría mi trabajo en el Museo del Chopo, primero dándole forma a diversas iniciativas en torno a la cultura del rock, entre ellas la creación del Tianguis del Chopo y, posteriormente, en la estructura de esa dependencia de la UNAM como coordinador de actividades culturales durante la administración de Ángeles Mastretta y después como subdirector, cuando Arnold Belkin, el pintor y muralista canadiense, asumió la dirección del Museo.
“En mayo de 1980, el Museo del Chopo convoca a toda la comunidad roquera al Primer Concurso de Composición ‘El rock del Chopo’, y el 4 de octubre de 1980 se inaugura el Primer Tianguis de la Música en México que diera lugar, meses después, al Tianguis del Chopo.”
Y más adelante:
“Un intento de violación en los baños del Cinematógrafo del Chopo encendió una luz roja para señalar que toda esa coexistencia era riesgosa si no se implementaban medidas de seguridad más adecuadas. Unas semanas después, nos vimos obligados a suspender el tianguis. Como dijera años más tarde Arnold Belkin: ‘Fuimos víctimas de nuestro propio éxito.’”
En el citado libro de su compilación (con escritos de Carlos Monsiváis, Ángeles Mastretta, Víctor Roura, Federico Arana, Xavier Velasco y una entrevista a José Agustín, entre otros), Pantoja reprodujo un texto suyo que redactó para el diario El Financiero, en 1991, celebrando 10 años del tianguis:
“Hoy se cumplen 10 años de aquel sábado 4 de octubre, cuando en el Museo Universitario del Chopo abrimos las puertas a las diez de la mañana para inaugurar lo que en un principio se llamaría Primer Tianguis de la Música y ahora es conocido por todos como el Tianguis del Chopo. (…)
“Ángeles Mastretta, directora en ese entonces del Museo del Chopo, y Gerardo Estrada, director general de Difusión Cultural de la UNAM –después titular del IMER y del Programa Cultural para Jóvenes y… del INBA– darían luz verde a una serie de propuestas de quien escribe estas líneas para la promoción del rock nacional. (…)
“Aunque el tianguis provenía de una serie de propuestas roqueras, su objeto central era la promoción de todas las formas de la música: un espacio plural donde de igual manera se compraran o intercambiaran discos, revistas o libros sobre géneros del jazz, música de concierto, afroantillano, música de protesta –ahora conocida como nueva canción– y todo lo demás.
“(…) el primer Tianguis de la Música abrió con la participación de Discos Pueblo, Discos Fotón, producciones de Radio UNAM, discos del INAH, discos de Nueva Cultura Latinoamericana, de Julio Solórzano, y materiales de Nueva Voz Latinoamericana, de José de Molina, quien asistió al Tianguis de la Música durante varias semanas para que se reprodujeran en el audiorama algunos acetatos de su colección personal, grabados con voces de ‘auténticos guerrilleros’. (…)
“El naciente tianguis se enfrentó a los derechos sindicales de los trabajadores del Museo. A menos de un año de vida del tianguis, la delegación sindical del STUNAM, del Chopo, levanta una ‘enérgica protesta’ por el exceso de trabajo para sus agremiados debido al número desproporcionado de visitantes atraídos por el dichoso mercado.
“Después de esa protesta, el dichoso tianguis no tardó mucho en salir del viejo Museo para enfrentarse a su propia suerte en plena calle y bajo el sol de la Santa María la Ribera…”
El Tianguis del Chopo comenzó su peregrinar y sobrevivió, ubicándose actualmente cerca del llamado elefante blanco de Vicente Fox, la Biblioteca José Vasconcelos, en Buenavista. En sus mejores días, el Tianguis del Chopo fue llamado “la capital de la contracultura en México” por José Agustín, según declaró el autor de La tumba y De perfil a Alberto Torrentera en Cuando el Chopo despertó…:
“–¿Cuál crees que sea el motivo de la sobrevivencia del Tianguis del Chopo a pesar de haber sido acosado y obligado al nomadismo?
“José Agustín: Porque evidentemente hace mucha falta un lugar como éste en la Ciudad de México. A pesar del acoso, los desplazamientos, incomprensión, los problemas que la Universidad misma le ocasionaba… Es la capital de la contracultura en México. Necesitamos un espacio de esa naturaleza donde conseguir buenos discos, intercambiar ondas rocanroleras y hablar de todas esas cosas que sólo allí encuentras. Yo creo que es un espacio a todo dar…”
No obstante, tras 34 años de su fundación, a decir de algunos críticos musicales el Tianguis del Chopo ha desvirtuado su espíritu primordial enfocado al rock y demás géneros, para convertirse en un sitio de mercadeo ambulante más de la capital. El periodista Víctor Roura pudo prever tal destino y supuesta “decadencia” en su escrito para La Jornada del 6 de noviembre de 1990 A diez años del tianguis, incluido en Cuando el Chopo despertó…:
“Antes que los de Rock 101, y que los de WFM o que incluso los periodistas roqueros, los tianguistas del Chopo pueden vivir del rock. Chance y hasta con mayor solvencia que los propios músicos.
“Pero su encanto, sin duda, se ha diluido".
“El Tianguis del Chopo, nuestro happening tardío, nuestro más anárquico performance, se ha disuelto para pasar a formar parte del tradicional mercado…”

“Esencia viva del tianguis”
La agencia de noticias Apro solicitó a Jorge Pantoja un texto con su opinión acerca del famoso tianguis que él inventara hacia 1980. El escrito que envió lo reproducimos a continuación para nuestros lectores:
“Muchos amigos, músicos, periodistas y coleccionistas me piden que opine sobre la actual situación del Tianguis del Chopo; me dicen que ya predomina la ropa, los tenis y las patinetas —y hasta el periodista Pepe Návar me conmina a que me suicide porque el Tianguis del Chopo ya no es el mismo.
“Argumentan que el 80% del Tianguis está dedicado a esta nueva actividad y que muchos de los puestos ya son rentados. Y afirman que si antes el Tianguis del Chopo era visitado por jóvenes, ahora los más asiduos son familias con niños.
“Antes de entrar en materia, quiero recordar algunas fechas, ya que actualmente corren muchos mitos urbanos del nacimiento del tianguis que sólo causan confusión entre las nuevas generaciones.
“El mismo Carlos Monsiváis se equivoca en su texto Los rituales del caos (ed. Era, 1995) afirmando que el tianguis había nacido en la banqueta del Museo del Chopo, siendo que fue un sábado 4 de octubre de 1980, a las 10 de la mañana, cuando abrimos las puertas del Museo para inaugurar el Primer Tianguis de la Música —y que después los chavos acortarían a ‘Tianguis del Chopo’.
“No nació por generación espontánea como dice Monsi; fue todo un proyecto que le presenté a Gerardo Estrada y Ángeles Mastretta, cuyo objetivo fue crear un espacio de intercambio y encuentro en torno a la música en sus más diversos estilos, sin impedir la venta: era posible encontrar material promovido por Radio UNAM, Radio Educación y Antropología, además del de disqueras independientes como Discos Fotón, Discos Pueblo y Nueva Cultura Latinoamericana, así como una gama amplia de discos de rock llevados por un grupo de coleccionistas y vendedores.
“Semanas después de su inauguración, por una selección natural darwineana, se fueron retirando algunas disqueras, quedando el rock como el género predominante.
“Estaba programado sólo para cuatro sábados y se quedó ahí, en el interior del viejo edificio de hierro durante dos años. De esa fecha hasta hoy, 4 de octubre de 2014, el Tianguis ha dado cobijo a oleadas de jipitecas, punks, darketos, skatos, góticos del rock alemán y otras tribus urbanas, sin descartar a los emos.
“Esto de la ropa y de los tenis era predecible; con la llegada del Internet y la parafernalia tecnológica, el disco pasó a mejor vida. Es obvio que el tianguis tuvo que buscar alternativas para no desaparecer.
“Y si tengo que dar mi opinión creo que, a pesar de la vendimia preponderante, la esencia del Tianguis del Chopo permanece viva: sigue habiendo coleccionistas que llegan a ese 20% de puestos en busca de música, libros y revistas; sigue existiendo una zona de intercambio, y lo más sorprendente es que el Chopo es hasta la fecha un espacio de encuentro único en el país a donde puedes ir a oír música, a encontrarte con los amigos, a contactar músicos, a enterarte de tocadas… o sencillamente a hacerte pendejo.
“Además de Radio Chopo, en donde cada sábado toca una banda diferente, se arman exposiciones coordinadas por Carlos Alvarado, exChac Mol, presentaciones de libros y un corredor cultural coordinado por Olivia Martínez. En los últimos sábados han estado en este espacio Armando Blanco, Federico Arana, Jorge Velasco, Víctor Roura y Fausto Arrellín tocando las rolas del Rockdrigo este pasado 19 de septiembre de 2014.
“En la idea y nacimiento de este proyecto tuvieron mucho que ver mis hermanos Antonio, Eduardo y Jesús.” (Firma: Jorge Pantoja)

Mercado cultural del Chopo en México cumple 30 años

El origen de este mercadillo, que en breve cumplirá tres décadas de existencia, se remonta al primer sábado de octubre de 1980.
México, D.F..- Todos los sábados, desde hace casi 30 años, un singular mercado ambulante cobra vida en el corazón de la capital mexicana.
Muy temprano, rockeros, punks, góticos, emos y otros exponentes de las subculturas urbanas comienzan a congregarse en el Tianguis Cultural del Chopo para comprar discos, libros, ropa, afiches, filmes, accesorios y otros artículos poco frecuentes en las tiendas comerciales.
"Este sitio tiene una característica más profunda que el comercio, que es la convivencia. La gente acude porque aquí nadie es raro ni te mira diferente, todos son iguales", dijo a dpa Abraham Ríos, autor del libro "El Tianguis Cultural del Chopo, una larga jornada".
El origen de este mercadillo, que en breve cumplirá tres décadas de existencia, se remonta al primer sábado de octubre de 1980.
Por aquel entonces, la escritora Angeles Mastretta ("Arráncame la vida") era directora del Museo Universitario del Chopo, bautizado en honor al nombre que tenía la calle en la que se encontraba.
Mastretta decidió abrir las puertas del recinto a un grupo de jóvenes para lo que en su época fue un inusitado proyecto musical.
"Jorge Pantoja, promotor cultural del museo, convocó a una exposición de portadas de rock e invitó a la gente a que intercambiara sus discos", explicó Raúl, comerciante y precursor de la propuesta que inició con unas 20 mesas de exhibición.
La respuesta del público mantuvo el proyecto en el museo durante un año. Luego la burocracia lo llevó a un largo peregrinar por diversas calles de la ciudad hasta encontrar su sede en el barrio de Buenavista, donde se ubica desde hace más de tres lustros.
Hoy en día este mercado ambulante, que conserva el nombre del sitio donde empezó todo, reúne a más de 200 vendedores, turistas o familias fuera de lo común, como una pareja de punks y sus dos hijos pequeños, vestidos y peinados a la usanza de sus jóvenes progenitores.
El Chopo, que ahora cuenta con una asociación de comerciantes, también ha dado cobijo a artistas emergentes, quienes han expuesto sus creaciones plásticas o fotográficas, antirreligiosas, gays, violentas, fálicas, de culto a la muerte o al vampirismo.
Cantantes y bandas de la escena "indie" nacional e internacional se han dado cita en él, mas no para comprar sino para firmar autógrafos, dar una charla o tocar gratuitamente en su corredor cultural.
Según Carlos Alvarado, de los grupos mexicanos Decibel y Chac Mool, "el corredor surgió porque queríamos ser algo más que un tianguis. Entonces pensamos en un área para exposiciones o tocadas (conciertos) gratuitos".
El fallecido escritor Carlos Monsiváis, explorador de los fenómenos culturales de México, ofreció varias conferencias en su interior, lo mismo que el escritor José Agustín, del movimiento literario mexicano de la Onda.
Al comienzo, la intención del tianguis era intercambiar material musical en discos de acetato o en casete, y aún persiste la costumbre del trueque, heredada de los pueblos prehispánicos.
"El Chopo fue un buen escaparate para los músicos que no teníamos apoyo de la industria disquera ni la radio, un espacio de distribución. Grababas tu demo y lo truequeabas", dijo el tecladista Carlos Alvarado, vendedor de discos compactos provenientes de los cinco continentes.
Aunque la música comercial no es algo propio del lugar, muchos famosos se han presentado en el corredor cultural: desde Enrique Bunbury y Café Tacuba hasta Jaguares o Mago de Oz.
Marcela, vendedora de ropa "dark", recuerda que hace tiempo la australiana Sydneay O'Connor "vino de visita a surtirse", llevándose vestimenta, discos y ornamentos de manufactura artesanal.
Varios de los fundadores del tianguis dicen orgullosos que El Chopo es único en América Latina. Hay quienes incluso aseguran que en países como España u Holanda no hay nada parecido.
Así que para celebrar sus 30 años de existencia, la Comisión de Cultura de El Chopo ha organizado múltiples actividades, empezando por la Primera Feria del Libro de El Chopo, que se realizará del 4 de septiembre al 9 de octubre.
Luego habrá 13 conciertos con invitados especiales entre septiembre y octubre, mes en que comenzará la Feria del Disco y el montaje de cuatro muestras, una de ellas con fotos de la historia de este famoso mercado.
"A finales de octubre lanzaremos nuestro sello discográfico Chopo Records y presentaremos un documental y un libro con fotos. El 5 de diciembre pondremos fin a los festejos con un megaconcierto en la Plaza de las Tres Culturas", dijo a dpa César Salas, el comisionado de cultura.

Fuente: La Vanguardia.com.mx